Dieta cognitiva, inteligencia colectiva y arquitecturas de la participación
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Nativos digitales: el libro de los ornitorrincos llevado al papel por Alejandro Piscitelli

Por Carina Maguregui Post original

La celebración del futuro colaborativo tuvo lugar en la presentación del libro “Nativos digitales. Dieta cognitiva, inteligencia colectiva y arquitecturas de la participación” de Alejandro Piscitelli. Lo que ocurrió el 8 de mayo de 2009 en la Feria del Libro abarcó un abanico tan amplio y sugestivo como la visión de un video con 13.500 personas cantando Hey Jude, pasando por la narrativa de la nueva TV con Lost y 24 hasta la conversación entre nativos digitales, colonos e inmigrantes digitales. Para todos los gustos y saberes.

El sábado 9 de mayo a las 21:57 horas, Alejandro Piscitelli escribió en su Facebook esta frase: “Existían los nativos digitales. Eran lo más parecido a un ornitorrinco (según Eco el animal imposible) hasta que la descubrieron a Anaclara. Pero nunca les habían dado el podio. ¿Y ahora qué? cuando finalmente ocupan el espacio que se merecen…”.

Por su parte, Francis Pisani señaló en el prólogo de Nativos digitales la siguiente observación: “futuro y presente nunca habían sido tan diferentes en su esencia y tan cercanos en el tiempo. A pesar de sus enormes diferencias, ya no es posible oponerlos como bien lo observó William Gibson cuando escribió: “El futuro ya está aquí aunque su distribución no sea pareja todavía.” Vivimos en varios tiempos a la vez sin saber bien cómo pasar de uno a otro. Vaya vida la que nos toca vivir de cara a dos encrucijadas a la vez. Capas diferentes, pues, de una misma realidad que, por falta de comprensión, algunos quieren oponer como si existieran brechas entre ellas. No las hay. O no son como las suelen pintar”.

Pisani y Piscitelli
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Qué experiencia súper estimulante fue la de compartir la bienvenida a Nativos digitales en la Feria del Libro el viernes 8 de mayo a las 17:00 horas. Allí pudimos comprobar cuánta razón tenía Gibson: “El futuro ya está aquí aunque su distribución no sea pareja todavía.”

El futuro estuvo en ese panel y Piscitelli hizo un aporte ejemplar (cuándo no) al poner las primeras balizas en el camino hacia una distribución equitativa de los espacios de participación: le cedió la palabra a Anaclara.

Generoso como pocos, Piscitelli, ex filósofo como gusta autodenominarse, académico polémico como lo tildan algunos medios y “maestro ignorante” que desaprende constantemente para hallar en cada paso desandado o en cada camino disruptivo nuevas preguntas o viejos interrogantes reformulados a la luz de los tiempos que vivimos, hizo espacio en el panel para que una nativa digital demostrara que las promesas se cumplen cuando abonamos el terreno y permitimos que los ornitorrincos florezcan.

¿Quiénes son estos nativos? ¿Cuándo desembarcaron los ornitorrincos? ¿Anaclara es un nuevo personaje de Lost que viene del futuro para contarnos lo que ni siquiera nos imaginamos en nuestro presente?

ornitorrinco2.jpg

En el prólogo de Nativos, Pisani nos brindó algunas pistas muy importantes para comprender estos misterios o bien estas cosas tan simples y obvias que nuestras anteojeras epistemológicas no nos permiten ver. Por ejemplo, que “quienes más experiencia tienen, entienden menos el mundo en el cual estamos entrando, mientras que quienes han vivido menos sienten y hasta saben con mayor naturalidad de qué está hecho”.

Anaclara Dallavalle ha vivido menos. Nació el 4 de julio de 1989 en la localidad de Pujato, provincia de Santa Fe. Dentro de muy poco cumplirá 20 años. Ella es un ornitorrinco. Efectivamente es la nativa digital que devoró el libro de Piscitelli –dando por tierra con el mito/blasón de los tecnofóbicos para quienes los digitalísimos no leen papel-.

Ella misma lo contó así: “una obra que “devoré con devoción”, en muy poco tiempo, a una velocidad impecable y leyendo todos las notas al pie, que son casi la tercera -sino más- parte del libro. Un libro de cuatrocientas páginas, y cincuenta de bibliografía que refleja la amplitud, la calidad, la intensidad, de lecturas de su autor, mi maestro no formal, Alejandro Piscitelli”.

Anaclara no es una rareza, la rareza (maravillosa para quienes estuvimos ahí) es que alguien le haya dado la palabra en un ámbito como la Feria del Libro.

Piscitelli habló poco sobre los nativos digitales -para eso estaba Anaclara-, ahondó en algunos conceptos del libro, pero principalmente pasó videos, imágenes -siempre fiel a su máxima de “visualización de la información”- y mostró este fragmento sobre la obra “La familia obrera”.

La familia obrera, una intervención que el artista Oscar Bony montó en el Instituto Di Tella en 1968, mostraba en vivo a la familia de un obrero matricero (con esposa e hijo) realizando su rutina cotidiana sobre una tarima.

Colocar a un obrero industrial en una tarima es filoso, bueno, pues… darle la palabra, su lugar en el panel, en la Feria del Libro, a una nativa digital no es una obra de arte pero sí todo un gesto pionero.

Gracias a este gesto pudimos escuchar algunas reflexiones de Anaclara, como esta : “El libro es un hecho, y los nativos somos su hecho y objeto de estudio y descripción. (…) Ahora quiero destacar las ideas que “no podemos no ver” del último libro de Alejandro. (…) Según su autor, Nativos digitales es chozno de libros de Don Tapscott, de nuestra Biblia, “Convergence Culture”, de Henry Jekins, de “Generación Einstein” y de otros tantos de autores que leímos o que son obligados: (dos) Fischer, Gladwell, Guinzburg, Gardner, Florida, unos cuantos/as Jackson(s), Harrington, Freire, Pisani, Scolari, Dischman, Foucault, Carr y más A, más F, más J, como iniciarias de una populosa lista de influencias bibliográficas/prácticas. Pero por sobre todo, de “El maestro ignorante”; de Jacques Ranciere, cuya esencia está en la capacidad de enseñar lo desconocido, de priorizar y apostar a la emancipación intelectual, a los desafíos”.

Intencionalmente retrasamos la “definición” de nativos digitales, tal vez, porque sus acciones y sus ideas los definen mucho mejor que las categorizaciones, pero veamos qué dijo sobre ellos Pisani en el citado prólogo: “La óptica cambia si se nació antes de 1980 (¿de 1990?) o después, y el libro de Piscitelli nos explica el por qué, además de los problemas que de ahí se desprenden. También nos propone soluciones para resolverlos. (…) Retomando categorías de la sociología tradicional, Piscitelli opone las sociedades en las cuales los jóvenes aprenden de los viejos a aquellas en las cuales ocurre al revés. Efecto de la comunicación horizontal facilitada por la internet (insisto en no poner mayúscula para designar algo tan común y de todos), nos encontramos entrando en una época en la cual intercambio y formación mutua son indispensables. No basta, sin embargo, con aceptar la evidencia, tenemos que inventar las modalidades, las herramientas y hasta la filosofía”.

Como si esto fuera poco, Pisani continúa des-haciendo el puzzle del libro de esta manera: “A los chicos les toca “pensar como grandes”, entender lo que son las redes sociales y cómo funcionan, sus múltiples complejidades. También tienen que descubrir cómo se relaciona la capa física con la digital. Los grandes, por su parte, se ven obligados a descubrir las sutilezas de las narrativas transmedias, a multiplicar las preguntas, a suspender su creencia en los conceptos y conocimientos dentro de los que se formaron y que tanto les ha costado dominar. Tienen, sobre todo, que “enseñar lo viejo con ojos nuevos“, entender que el contenido que quieren transmitir cuenta menos hoy que la experiencia vivida que sólo se puede compartir”.

Desde la Feria del Libro, Anaclara parecía haber logrado una conversación en tiempo real con el prólogo de Pisani cuando decía: “Ni todos los sub 20 somos nativos, ni todos los more than 20, son inmigrantes. El contacto con los medios digitales de producción, el aprendizaje de sus usos y recovecos, la implementación de cada uno de ellos, en función del crecimiento compartido, son algunas cuestiones que nos identifican. Y que el libro refleja. Somos mucho los que pasamos gran parte de nuestra vida, en la web. La clave del capítulo 1 de Nativos, es que las instituciones, los adultos, los que tienen poder o por sus títulos, o por su situación laboral o por su posición o…..nos aprehendan, y aprendan a ver y enseñar lo “viejo con ojos nuevos”. Admitan el cambio epistemológico. La ayuda, para quienes quieren saber, quiénes somos”.

La preocupación del siempre inquieto Piscitelli por la educación es uno de los motores que moviliza gran parte de sus búsquedas. Los maestros deben ser artistas de la comunicación, deben seducir, mediar, resolver conflictos pero también crearlos. Por eso no debemos cansarnos de repetir -cuantas veces sean necesarias- esta idea de Alejandro: ”La educación debe convertirse en industria del deseo si quiere ser industria del conocimiento”.

Nativos digitales es un libro repleto de deseo, en la presentación se sintió el deseo circular y qué otra cosa que deseo puesto en acción fue el cierre de Anaclara: “Presentar un libro, presentar el libro de un grande, presentar el libro de un grande en la Feria más grande, es poco más de lo que alguna vez soñé. Aunque admito, siempre lo soñé…en el patio de casa, hablando sola, discursando a las mandarinas -que este invierno, si no es invierno, no vienen-”.

Para darse un festín… apenas la punta del iceberg

Presentación de nativos digitales con tres videos

Hay que ser anfibios, híbridos y polialfabetizados

Yo, nativa digital

La querella entre antiguos y modernos

Kant y el ornitorrinco

Categorías Crónicas, Disparadores, Edición en papel, Otras Miradas, Rip. Mix & Burn

4 comentarios

1 marcfractal { 12.24.09 at 17:29 }

Hola, antes que nada quiero felicitar al autor del libro
por su voluntad de acercar las nuevas tecnologías al
ámbito educativo.

Por mi parte debo decir que no soy nativo digital, soy
inmigrante.

También quiero aclarar que estoy totalmente de acuerdo
con el proyecto OLPC o mejor dicho: una computadora (no
necesariamente portátil) para cada escolar, con conexión
a Internet.

Pero me gustaría aclarar un poco el concepto de los
nativos digitales, porque los nativos que yo tengo
oportunidad de ver, además de ser nativos son también
ignorantes digitales, esto a pesar de que pueden pasar
unas 12 horas continuas jugando frente a una
computadora.

He tenido la experiencia de tratar con genios hogareños
del GTA o del Counter Strike, que son incapaces de saber
como copiar un CD. (observar que estoy diciendo copiar
que es una tarea mas o menos sencilla, y no compilar una
serie de archivos en un CD, que también es una tarea
sencilla pero no tan sencilla como copiar).

He llegado a bajar en Cibercafés(cuando no tenía banda
ancha) algunos archivos de la Web y cuando pedía que me
los grabaran en un CD, los “nativos” que estaban a cargo
no tenían ni idea de como hacerlo. Guarda: no era que no
conocían alguna función del menú del Nero o algo por el
estilo: No tenían ni la menor idea de lo que había que
hacer. Había que esperar a que llegara el dueño (que no
era nativo) para quemar el CD.
Y eso que no estoy hablando de un chico de clase media
baja sin PC en la casa, sino de un “nativo” a cargo de
un Cíber de juegos en red que debía pasar unas ocho o
más horas frente a la pantalla.

También me decepciono cuando los nativos me miran con sorpresa cuando ven el auricular bluetooth que tengo en mi oído y se sorprenden al escuchar que es para hablar por teléfono. No estoy hablando de nativos de una villa sino de clase media alta de la provincia de Buenos Aires, los mismos que no saben como pasar fotos de su celular a la computadora.

También son nativas las vendedoras de las tiendas de celulares que no tienen ni la mas remota idea de como configurar internet en un celular. Esas/esos que miran con cara de asco y superioridad cuando uno dice “jiga” en lugar de “shiga” para referirse a las memorias. Demás está decir que ni conocen el concepto de memoria flash ni nada por el estilo.

Me causó sorpresa también una nativa digital a cargo de una tienda de fotografía cuando vio que yo llevaba a imprimir unas fotos editadas para mejorar la nitidez y el color y saturación y me comparó con Bill Gates!
Y eso que le dije que estaban editadas con Picasa, que es un programa gratis de gama baja para edición de imágenes (pero que da buenos resultados) la susodicha no tenía ni la menor idea de lo que le estaba hablando.
Guarda: no era una mujer de cincuenta años, era una nativa que estaba atendiendo un local de fotografía, por lo que puedo deducir que todos los nativos digitales que concurren a dicha casa a imprimir sus fotos (cámara en mano porque no saben ni como sacar la tarjeta de memoria) tampoco saben nada de fotoedición.

Por lo tanto tengo que decir que por lo menos yo veo una nueva clase de ignorantes digitales: los nativos digitales.

Y esa es la razón por la que tiene que haber una computadora para cada chico. Para que aprenda a usarla.

2 Tecnología y educación (¿o, deberíamos decir, quizás, tecnoeducación?) { 05.07.10 at 8:44 }

[...] Tecnología y educación (¿o, deberíamos decir, quizás, tecnoeducación?) Publicado por Joaquín Rodríguez el 7 Mayo, 2010 Comentarios (0) No soy nativo digital. Lo confieso. Nací antes de que las tecnologías que ahora manejo se inventaran y, en consecuencia, en cualquiera de mis reflexiones prepondera un tipo de narratividad, la vinculada al libro, por encima de cualquier otra, incluida la digital. Eso puede que muchos de mis juicios y puntos de vista estén lastrados, de partida, por ese apego insoslayable a un tipo de soportes, de exposición, de racionalidad, que no tiene por qué corresponderse con la lógica de lo digital, con la manera de hacer, ver y comprender de los nativos digitales. Quizás no se trata de pensar la tecnología sino de pensar con la tecnología. He terminado hace poco de leer un libro que me ha costado conseguir (la paradoja de la importanción de libros entre España e Iberoamérica y de sellos transnacionales que no traen aquí lo mejor que producen en otros países): Nativos digitales. Dieta cognitiva, inteligencia colectiva, y arquitecturas de la participación. [...]

3 commons » Tecnología y educación: la era de los polialfabetismos y la participación { 05.07.10 at 8:49 }

[...] Tecnología y educación: la era de los polialfabetismos y la participación tweetmeme_url = ‘http://www.eoi.es/blogs/commons/tecnologia-y-educacion-la-era-de-los-polialfabetismos-y-la-participacion/’; No soy nativo digital. Lo confieso. Nací antes de que las tecnologías que ahora manejo se inventaran y, en consecuencia, en cualquiera de mis reflexiones prepondera un tipo de narratividad, la vinculada al libro, por encima de cualquier otra, incluida la digital. Eso puede que muchos de mis juicios y puntos de vista estén lastrados, de partida, por ese apego insoslayable a un tipo de soportes, de exposición, de racionalidad, que no tiene por qué corresponderse con la lógica de lo digital, con la manera de hacer, ver y comprender de los nativos digitales. Quizás no se trata de pensar la tecnología sino de pensar con la tecnología. He terminado hace poco de leer un libro que me ha costado conseguir (la paradoja de la importanción de libros entre España e Iberoamérica y de sellos transnacionales que no traen aquí lo mejor que producen en otros países): Nativos digitales. Dieta cognitiva, inteligencia colectiva, y arquitecturas de la participación. [...]

4 alba { 10.21.10 at 13:19 }

los ornitorrincos me encantan mucho que digan megusta que responda esta pregunta

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