Dolor Reig “lee entrelíneas” Nativos Digitales

NB: Hace varios años le pregunté a José Joaquín Brunner quien pensaba en el mundo de hoy, buscando en su respuesta nombres rutilantes, estrellas como en las viejas épocas, decidores magistrales, capaces de llenar capillas y estadios, Pero muy contundentemente, José Joaquín, un hombre de letras si los hay me espetó Hoy quien piensa es la red.

Pero la red no es anónima, la inteligencia colectiva (o La Alquimia de las Multitudes, como la rebautizó Francis Pisani, no es arrobamiento disperso, y colectivos desalmados. Son personas de carne y hueso, que se matan trabajando, evangelizadores al mejor estilo de Gui Kawasaki y lo mejor de todos, es que gracias a la propia red, se trata de amigos intimísimos, aunque en muchos casos no los hayamos visto nunca.

En mi caso la red que me (im)piensa, que me estimula, que me contradice y que me divierte y me permite ver mas lejos y mejor consta de decenas de amigos semi-presenciales. Muchos hubiesen permanecido desconocidos sin la Red, otros habrían sido apenas motivo de una cita oportuna (u oportunista).

Por eso para mi la red que piensa es la conformada por Alfons Cornella, Juan Freire, Dolors Reig, Tiscar Lara, Cristobal Cobo, Diego Leal, Octavio Islas, Hugo Pardo, Carlos Scolari, Carlos Neri, Iván Adaime, Mario Kiektik y decenas de personas mas.

Así las cosas que Dolors a la que aún no he visto en carne y hueso, haya bendecido (antes de haberlo leído sobre papel) a Nativos Digitales a partir de glosas y metacomentarios, me alegra mucho. Espero pues que cuando tenga la oportunidad, -porque son lentos estos átomos para regresar del Nuevo al Viejo Continente- ratifique (y no rectifique) sus bellas palabras.

Como bonus el PPT que presentó Anaclara Dallavalle el día del estreno del libro en la 35va Feria del Libro de Buenos Aires, sobre quien volveremos reiteradamente en este weblog siendo que es la primera nativa digital 100% que leyò el libro y lo está reescribiendo con sus actos. Lo que no es poco decir.

A continuación la para-reseña de Dolors

Nativos digitales, Dieta cognitiva, inteligencia intuitiva y arquitectura de la participación es el nuevo libro (en breve en el mercado) de Alejandro Piscitelli. Lo presentaba hace pocos días en Buenos Aires y podríamos decir, si tuviéramos que resumirlo en una idea, que plantea a los nativos digitales como una clase cognitiva nueva.

Estoy leyendo estos días a Francesc Pisani, La Alquimia de las multitudes. Extraigo de su análisis sobre el tema de los nativos digitales la siguiente definición de Mark Prensky:

“Los definia como “los escribas del nuevo mundo”(…) Los blogs de inmigrantes, que son frecuentes en el mundo de los negocios, del periodismo y de la política, son un “instrumento para compartir conocimientos intelectuales”. Por el contrario, los blogs de nativos tienden, sobretodo, a compartir emociones”

Se plantea así que los usos, la apropiación que están haciendo los jóvenes de las aplicaciones sociales, pueden determinar cómo será, orientar la evolución de la web.

Pisani añade que es un fenómeno que no atañe solo a los jóvenes y podríamos decir que su planteamiento podría completarse añadiendo el punto de vista de la peculiaridad de la personalidad adolescente dentro y fuera de la red:

Lo observo cuando intento sensibilizar sobre la importancia de la sociedad del conocimiento, de las redes de intereses, más que sociales, a colectivos jóvenes: Salvo excepciones, no es ese el foco de su atención actual a Internet

Así, puede que compartir emociones más que conocimientos intelectuales sea algo propio de la etapa evolutiva adolescente, más que algo propio de una red que en muchos casos no conocen (no han sido educados) para otra cosa.

Parece lógico que la cognición adolescente, en interacción con un nuevo ecosistema, se esté configurando y pueda llegar a escribir la evolución de la red a partir de normas, usos, distintos de los que han forjado a los que no somos nativos digitales.

Y lo que es seguro es que son los responsables de la educación, con los medios adecuados, los que deben mostrar otros usos, compatibilizar esa internet que algunos jóvenes aún viven como entorno exclusivamente de socialización, con las posibilidades de formación intelectual que también puede ofrecerles.

Analiza en profundidad el tema (creo, os lo confirmaré cuando tenga el placer de leerlo) el libro de Alejandro:

Y creo que la pregunta, en la línea que le intuyo es ¿Qué están aprendiendo, cómo se están formando sus estructuras cognitivas en interacción con las aplicaciones del nuevo medio? En esa medida, sí “serán”, cuando sean sus intereses profesionales o intelectuales los prioritarios, o cuando las escuelas, los profesionales de la educación les muestren los infinitos caminos adecuados, los escribas de la nueva web.

Nos habla Piscitelli, en una entrevista acerca del libro publicada en su blog, de las 10-12 competencias digitales que detallaba Jenkins, como lanavegación transmedia, la inteligencia colectiva, el juego y la simulación: “Ahora se dan más en el campo lúdico que en el campo del conocimiento, pero habrá que llevarlas a la escuela.”

Y sigo citándole cuando habla de Escuela 2.0:

“¿Virtualidad real? ¿Realidad virtual? Los límites ya no están tan claros. Especialmente para los chicos de la “generación Y”, nacidos a partir de 1980, que se mueven como peces en el agua en el universo de las redes sociales, blogs, wikis, celulares e Internet. Contemporáneos de las nuevas tecnologías, dominan los medios de producción digital, crean, comparten y se relacionan. La Red es para ellos un espacio de socialización y de construcción de identidad. El debate emergente sobre los nativos digitales (“los bárbaros”, como los ha bautizado el italiano Alessandro Baricco) plantea retos y tensiones, especialmente en el campo de la educación, donde los estudiantes nativos no hablan el mismo idioma que sus maestros inmigrantes.”

“El interés de la distinción no tiene nada que ver con la tecnología ni con las redes sociales, es una cuestión de capital cultural y simbólico que básicamente se vincula con otras valoraciones de las competencias. Estamos viviendo una transición epocal en términos de alfabetización y valoración cultural. Y hay una lucha cultural profunda.”

Lo veíamos hace poco cuando hablábamos de las propuestas de digitalización “unopuntocerista” del gobierno español. Simplemente, los políticos, los encargados de trazar algunos de los puentes más importantes entre Internet y el “mundo real”, son turistas (ni siquiera inmigrantes digitales), aquí.

Lejos, Lejos de los Anfibios, híbridos y polialfabetizados de los que nos habla Alejandro en la misma entrevista:

“Hay una defensa corporativa terrible de la cultura del libro y de la lectura profunda, porque lo que está en cuestión no es solamente el bolsillo o las fuentes de trabajo (de la industria editorial), sino un mecanismo simbólico de distinción, como decía Bourdieu. El continuum de “letrado-renacentista-iluminado-vanguardista-experto” es relativizado por la cultura de la socialización y el mashup. No es casual que quienes detestan la distinción, o bien son letrados o son gente que tiene más de 50 años.”

Finalmente… la presentación oficial en la 35va Feria del Libro de Buenos Aires de Nativos Digitales

NB En el mundo de la cognición distribuida, de la producción colaborativa, del singlecast, ¿porqué el autor -en este caso mi inmodesta persona- debería tener el monopolio de la narración de la fiesta, que fue el evento de La Rural? Así que vayamos por aproximaciones sucesivas cubriéndolo desde distintos ángulos, como en la buena navegación, facetada, que ya llegará mi propia -una mas entre tantas- versión. Aquí la primera que apareció en un medio (digital) en la Web AP.

Post original Los Nativos Digitales ¿le creen mas a Google que a los maestros?

Alejandro Piscitelli presentó su libro “Nativos digitales. Dieta cognitiva, inteligencia intuitiva y arquitectura de la participación”, aportó buena bibliografía para estudiar el tema. “La idea del libro es plantear a los nativos digitales como una clase cognitiva nueva”, dijo y presentó a una nativa digital que habló de ella, digna representante de la sociedad 2.0. Además, en el fárrago de la Feria, Piscitelli tiró un dato dudoso pero para pensar. “Hoy apenas el 1 por ciento de lo que se publica está en digital, en tres años será el 50 por ciento”, dijo.

 

Aunque todavía no recibimos comentarios in extenso, van aquí algunas de las primeras repercusiones presenciales como respuestas ya sea a posts puestos por mí en Facebook como “La Rural no regalaba ni vendía wifi. Los numerosos twitteros en la sala de presentación de Nativos Digitales mudos. Consagración de Anaclara”

Felicitaciones. Disculpas por no poder acompañarlo, pero feliz por su éxito.
fraterno (Jose Soriano)

Impresionante toda la presentación!! Revelación Anaclara!! Felicitaciones Alejandro!! quiero la foto tuya de Guru que mostraron ayer!! jajaja (Melania Ottaviano)

Como sigan así, van a inaugurar los cines antes que la wifi… (Christian Schwartz)

No importa, sin wifi, sin tuiteos…pero estuvo bueno! Además tomen nota : la gente no se fue yendo lentamente DURANTE la presentacion (algo que pasa con frecuencia…) Nos morimos de frio con el aire, pero estoicos ahí, hasta el final! Y quiero quejarme publicamente porque Alejandro no me firmó el libro, que lo llevé LEIDO y SUBRAYADO ya. (lo tuve en preestreno…pertenecer tiene sus privilegios…jejeje) (VeRa Rex )

Felicitaciones, veo que todo salió MB, lo cual me alegra enormemente. (Mariana Affronti)

Felicitaciones, Alejandro! (Flavia Morales)

Aquí comentarios directos

“Un placer enorme…” siempre irradiando energía, contagiando entusiasmo, inspirando, sos muy generoso, gracias por todos estos años de continuo desaprender, besossssss (Carina Maguregui)

“fue bárbaro! felicitaciones ;)” (Mara Balestrini)

“Qué bueno! Aquí salió ayer la nota con Ma. Blanca Nuri. Quedó muy buena.” (Bárbara Tarcic)

Al andar se hace camino. Excelente lo de ayer, una muestra mas de que las prácticas y los conocimientos se pueden enlazar naturalmente. Cuanto trabajo para realizar y cuanta gente que pensamos y anhelamos las ” 6 maximas C” :
CREER – CREAR – CRECER – COLABORAR – CEDER – COMPARTIR.
Un placer haberte acompañado en este nuevo logro y congratulaciones por el equipo expositor que formaron. Un abrazo y buen finde. (Jorge Contegni)

“Un beso y felicidades por la nueva cria, ya lo leeremos.” (Patricia Bertolotti)

“Impresionante toda la presentación!! Revelación Anaclara!! Felicitaciones Alejandro!! quiero la foto tuya de Guru que mostraron ayer!! jajaja” (Melania Ottoviano)

Dice Fernando Flores en una entrevista que le hice en el paleozoico de mi relacion con Alejandro – a saber, en 1991 cuando lo entrevisté en Berkeley para el David y Goliath de CLACSO – “hay que estar en las conversaciones que importan!” Ustedes – ausentes – se la perdieron! No fue la consagracion de Anaclara, sino la de ale, que no seria capaz de observar tal dimension: Porque el ultimo libro siempre es el mas importante! Pero ahi estuvo todo, desde su mamá hasta sus descendientes más legítimos… Estuvo Fantástico, antes, durante y después. La cosecha se verá en seguida, de acuerdo al acortamiento lashiano de nuestros tiempos. De la cátedra estuvimos yo, Jorge y Sebastian. (Heloísa Primavera)

Estuvo bueno ver la charla que dieron de presentación de tu libro (que habíamos comprado un par de días antes en la Feria). Casi me quedo con una pregunta pendiente, que de alguna manera respondiste. Después de el último video, la versión colectiva de Hey Jude en Trafalgar Square, me quedó rebotando una idea. Si se me permite el arrebatamiento de decir que en el quiebre de era –que abrió paso a lo que vivimos en los 80 y los 90– fue tan notoria la caída del muro de Berlín (entre otros fenómenos) como la muerte de Lennon, el 8 de diciembre de 1980, un símbolo de que las ideas que él impulsaba, desde lo transcultural hasta cierta libertad política e ideológica –al menos en ese momento– no eran viables (no hubiera marcado lo mismo que lo mataran a McCartney, no…?). Es interesante que esta multitud de jóvenes se junte hoy a cantar un himno beatle y no una canción de los 90… Es un análisis simplista si lo hay, pero tal vez sea un síntoma que indica que en muchas de las cosas que estamos viendo crecer (tecnología mediante) hay ideas de los años 60, desde el movimiento hippie en California (muchas de estas tecnologías de la participación nacen por ahí…) hasta las revueltas de mayo del 68 y demás…Cuando decías, al final, que las décadas interesantes del siglo XX habían sido los años 20 y los 60 y que ahora había una efervescencia similar, me pareció que lo que estaba pensando tenía algún sentido.
PD: Me pregunto en qué categoría entro por creer que Facebook va en contra de lo iniciado por Berners-Lee al ser un espacio cerrado del que no se puede ver nada sin ser suscriptor… Lo que hace que no quiera suscribirme es el mensaje ‘You must log in to see this page.’ (y eso marca mi pertenencia al menos a un grupo que se pregunta estas cosas… la gente de 20 años, tal vez no se plantea esto…). Si Berners-Lee (y Flickr, YouTube, etc.) hubieran hecho lo mismo, otra sería la historia… Facebook es un espacio cerrado que paradójicamente se transforma en el ámbito natural para conectarse y compartir…? Me resulta raro… ¿Será que para conectarse y compartir mejor tener guardias en la puerta…? Ahora nos queda leer el libro. Un abrazo, (Tomás García Ferrari)

Gracias for todo. Hermoso, como dijo Heloisa, antes durante y dsp. Mucha gente riquísima, como era sabido Ojalá sigamos creciendo:). Fue una oportunidad maravillosa y esperada. Ojalá sea puntapié para muchas más y trabajos más colaborativos.
Se puede dsd la web….que ahora nos digan que no! Divina Herminia, Melania, Ana Laura, una chica q no recuerdo de Santillana, Sebastián q pude conocer, y otros nombres más- (Anaclara dalla Valle)

Sobre mi presentación de Nativos Digitales

Por AnaClara Dalla Valle – La Nativa Digital

Orígenes

Siempre dije que el que busca, sabe si encuentra. Al menos espera encontrar. Sólo lectora de pocas cuestiones de Paulo Coelho, -y por cuestiones de afirmar conocimiento de mundo- creo que casi, tiene razón. Es cierto que a veces, el universo te da una mano.

El viernes fue la presentación de una obra que “devoré con devoción”, en muy poco tiempo, a una velocidad impecable y leyendo todos las notas al pie, que son casi la tercera -sino más- parte del libro. Un libro de cuatrocientas páginas, y cincuenta de bibliografía que refleja la amplitud, la calidad, la intensidad, de lecturas de su autor, “mi maestro no formal, Alejandro Piscitelli. “Nativos digitales. Dieta cognitiva, inteligencia colectiva y arquitecturas de la participación”, vio la luz en la 35° Feria Internacional de Libro de Buenos Aires, justo en la Alfonsina Storni.

Allí corporicé a buena parte de los personajes que leo y encuentro en Facebook, que sé que twittean y comparten el mismo espacio de trabajo: El Proyecto Facebook. Nuevamente me reuní con Raúl Drelichman, cuya amabilidad/afabilidad lo hace a uno, sentir parte de cualquier parte. Da gusto saber que existen personas como él (sabe de mis gracias),Melania Ottaviano, con quien espero crecer y crecer, pura disposición, al igual que Ana Laura Rossaro -con la misma armonía comprometida que en las redes-, Roberto Guareschi, con quien dialogamos como conocidos de siempre y cenamos una fantástica y convergente pizza),Martín Grosz, llegado hace una semana de Atlanta, de su pasantía en la CNN, Mara Balestrini que me dió excelentes pistas acerca de como armar el eje narrativo de la presentaciòn, Sebastián de Toma y Carolina Gruffat, de la Cátedra, y gente de Educ.ar y Santillana, que admiro y sigo, que leo y auguro como espacios de trabajo, de crecimiento.

Estuve face to face con la mayoría, por primera vez. Y fue un gustazo.

El libro es un hecho, y los nativos somos su hecho y objeto de estudio y descripción. En otro post, desarrollaré las ideas about us, pero ahora quiero destacar las ideas que “no podemos no ver” del último libro de Alejandro, que ya lo han pedido españoles, mexicanos y habitantes de países post Argentina.

Está claro los recorridos infinitos que lo llevaron hasta allí.

El libro, según su autor, es chozno de libros de Don Tapscott , de nuestra Biblia, “Convergence Culture”, de Henry Jekins, de “Generación Einstein”y de otros tantos de autores que leímos o que son obligados: (dos) Fischer, Gladwell, Guinzburg, Gardner, Florida, unos cuantos/as Jackson(s), Harrington, Freire, Pisani, Scolari, Dischman, Foucault, Carr y mas A, más F, más J, como iniciarias de una populosa lista de influencias bibliográficas/prácticas. Pero por sobre todo, de “El maestro ignorante”; de Jacques Ranciere, cuya esencia está en la capacidad de enseñar lo desconocido, de priorizar y apostar a la emancipación intelectual, a los desafíos.

THE BOOK

Si las bases son buenas, el árbol es mucho mejor. Y lo digo, no sólo desde lo teórico, sino desde lo práctico. Su trabajo logró describir(nos) como somos. Pero además, dio pautas de cómo hacernos útiles.

En el primer capítulo, las definiciones, los soportes. Soy nativa -pregunta que hice en mi PPT- ¿por condición o por elección?. Al menos, somos “una clase cognitiva nueva“. Ni todos los sub 20 somos nativos, ni todos los more than 20, son inmigrantes. El contacto con los medios digitales de producción, el aprendizaje de sus usos y recovecos, la implementación de cada uno de ellos, en función del crecimiento compartido, son algunas cuestiones que nos identifican. Y que el libro refleja en demasía. Somos mucho los que pasamos gran parte de nuestra vida, en la web. La clave del capítulo, que las instituciones, los adultos, los que tienen poder o por sus títulos, o por su situación laboral o por su posición o…..nos aprehendan, y aprendan a ver y enseñar lo “viejo con ojos nuevos”. Admitan el cambio epistemológico. LA ayuda, para quienes quieren saber, quiénes somos.

Tanto en el segundo como en el tercer capítulo, se manifiestan cuestiones polémicas, y se trata un tema que comenzó a teorizarse no mucho tiempo atrás, como buena parte de los conceptos comunicacionales con los que trabajamos. Es una defensa de los videojuegos justamente, porque son plataformas interactivas. Es una apuesta a su implicancia en la educación. A jugar se ha dicho.

El cuarto capírulo es un “open your eyes and do zapping“. Con la TV se puede pensar!! El flamante autor de “Romeo y Julieta”, hoy seguro sería guionista de TV, porque el contenido desarrollado, tramado en las series que podemos ver, es realmente (y gracias a Dios), inimaginable y digno de narrativas literarias. El hecho de requerir nuestra atención, de que no podamos adivinar qué es lo que viene, nos incita a pensar y es agradecible .La TV, brinda desde hace ya tiempo programación para movilizar e intensificar las sinapsis. “Video TV, ergo sum

El capítulo cinco, casi no debería describírselo. Así se quedan con las ganas y lo leen igual que yo. Describe a los bárbaros de Google, y el cambio de órdenes cognitivos, de búsquedas de información en lugares que no son libros. Nos mira como receptores activos en los procesos de educación y de trascodificación. Fantástico.

Se continúa de modo creíble con el sexto capítulo. “La alfabetización digital como nueva infraestructura del conocimiento“. Aprendemos, no escuchando, sino haciendo. Siendo parte de, interactuando, creando. No puedo pasar al próximo párrafo.

Porque el capítulo siete, con idea de priorizar la educación, cita y explica que las industrias del conocimiento, para serlo, deben ser industrias del deseo. Es un capítulo, realmente hermoso y literario. Las docentes deben ser mediadoras, deben abrir cabezas y por sobre todo, generar conflictos. Generar interrogantes, dudas. Manual de instrucciones para educadoras. (y para educandos, naturalmente)

El capítulo ocho, es producto de sus cinco años de gestión como Gerente General de Educ.ar y refleja las acciones, las líneas y objetivos de gracias a los cuales lograron posicionar el portal, donde está hoy. Un reflejo de cómo lo que se dice y piensa, puede ser acto, si hay gentes y mentes, con ganas de.

El capítulo nueve viene a citar cuestiones que se definen desde hace un tiempo: software social, inteligencia colectiva, la base es que el conocimiento hoy se construye entre todos, para y por todos, en cualquier espacio, formatos de los más diversos. Se encarga de su descripción técnica, específica y como siempre, práctica.

Del capítulo diez me quedo con el “rip, mix and burn” y con la idea que laarquitectura es la política de la red y que somos prosumidores. Frases y conceptos célebres que hablan de cómo se produce hoy, cómo se crea hoy, qué es lo que se hace, con toooooooodooooooo lo que hay. Y qué somos, en función de ello.

Del capítulo once se agararrán los epistemólogos. Estamos ante cambios, rupturas masivas, virajes conceptuales, congnoscitivos impensados, no solo por la magnitud, sino por la rapidez con la que se vienen/seguirán produciendo. Y termina más allá de lo conceptual: “los fabricadores personales digitales usarán como materias primas conductores, semiconductores e insuladores“.

Remata con el capítulo doce “el periplo” de conocimientos desarrollados. Sólo, así, sutilmente, en la introducción nos adelanta, que en este capitulo tenemos que ver que “la tecnología no es una ficción instituyente y por consiguiente, sin un remixaje entre Estado, mercado y producción par a par, lo que vemos no es una utopía digital realizada sobre la tierra, sino un escenario confuso y peligroso como tantos (sino más) retrocesos como progresos“.

Pero tranquilos, el libro se trata de mucho, mucho más.

Mi presentación

La mirada paternal de Raúl, la describió como mi consagración. Y me da alegría:)
Heloísa Primavera, en un mail posterior a la presentación citó aFernando Flores, en una entrevista que ella misma, le había hecho: “hay que estar en las conversaciones que importan.” Y yo, que entre nativa y apurada, hace tiempo recorro un montón de espacios, sé que estaba donde debía estar.

Además, estaban ellos y ellas. Jamás podría ser, sino fuese de la mano de mi familia: mi abuela Piru, monumental como siempre, compró la “camarita digital”; y con ella partimos. Mamá, que me transmitió la pasión por los libros, y la entrega a la educación, estaba ahí. Es ella, quien apostó a mis incoherencias, y por motus propio, por intereses suyos, consiguió y armó computadoras de todos lados, y gestionó banda ancha para la Escuela N° 227 “Bernardino Rivadavia” de mi Pujato, donde es Directora, para que podamos “digitalizarla”. Obvio, mi papá, “el incondicional”, es una persona fundante, sostenedora y pacífica. Jamás haría algo para sí mismo. Todo fue y es, por nosotros cuatro. Digo cuatro:los tres hermanos más maravillosos de la existencia: Ana Laura, Manuel y Gaspar. Ellos, que son mucho más grandes (de corazón y cuerpo) que yo, estaban conmigo a la distancia.

Presentar un libro, presentar el libro de un grande, presentar el libro de un grande en la Feria más grande, es poco mas de lo que alguna vez soñé. Aunque admito, siempre lo soñé…en el patio de casa, hablando sola, discursando a las mandarinas (que este invierno, si no es invierno, no vienen)

Ahora el desafío es más grande. Me vieron y escucharon algunos minutos. Ahora empieza, siguen, los actos. El agradecimiento a quienes nombré, a quienes intervinieron hoy o hace unos años, para que la web nos encontrara, G R A C I A S T O T A L E S!

Espero haya sido convergencia de puertas de entrada a lo que siempre quise/quisimos creer, crear, crecer.

El libro es una real maravilla, un circo. Como bien le dije a su autor,cuando leo, necesito links. Aquí sobran. Para docentes, dirigentes, CEOs, nativos, interesados, curiosos.

Me quedo, para resumir lo que sentí, para adelantarme a lo que quiero ocurra, con las frases de los que saben de la vida.

La que dice mi abuela, desde hace años “El futuro está en la www.com.” La que dijo Steve Jobs, “Seguid atolondrados, seguid hambrientos“. La que dice Alejandro, que le dijo Tati “Hay que circular“.

Videos donde nos ven y escuchan
Mi PPT
Nativos Digitales
Dreig

Nativos digitales: el libro de los ornitorrincos llevado al papel por Alejandro Piscitelli

La celebración del futuro colaborativo tuvo lugar en la presentación del libro “Nativos digitales. Dieta cognitiva, inteligencia colectiva y arquitecturas de la participación” de Alejandro Piscitelli. Lo que ocurrió el 8 de mayo de 2009 en la Feria del Libro abarcó un abanico tan amplio y sugestivo como la visión de un video con 13.500 personas cantando Hey Jude, pasando por la narrativa de la nueva TV con Lost y 24 hasta la conversación entre nativos digitales, colonos e inmigrantes digitales. Para todos los gustos y saberes.

El sábado 9 de mayo a las 21:57 horas, Alejandro Piscitelli escribió en su Facebook esta frase: “Existían los nativos digitales. Eran lo más parecido a un ornitorrinco (según Eco el animal imposible) hasta que la descubrieron a Anaclara. Pero nunca les habían dado el podio. ¿Y ahora qué? cuando finalmente ocupan el espacio que se merecen…”.

Por su parte, Francis Pisani señaló en el prólogo de Nativos digitales la siguiente observación: “futuro y presente nunca habían sido tan diferentes en su esencia y tan cercanos en el tiempo. A pesar de sus enormes diferencias, ya no es posible oponerlos como bien lo observó William Gibson cuando escribió: “El futuro ya está aquí aunque su distribución no sea pareja todavía.” Vivimos en varios tiempos a la vez sin saber bien cómo pasar de uno a otro. Vaya vida la que nos toca vivir de cara a dos encrucijadas a la vez. Capas diferentes, pues, de una misma realidad que, por falta de comprensión, algunos quieren oponer como si existieran brechas entre ellas. No las hay. O no son como las suelen pintar”.

Pisani y Piscitelli
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Qué experiencia súper estimulante fue la de compartir la bienvenida aNativos digitales en la Feria del Libro el viernes 8 de mayo a las 17:00 horas. Allí pudimos comprobar cuánta razón tenía Gibson: “El futuro ya está aquí aunque su distribución no sea pareja todavía.”

El futuro estuvo en ese panel y Piscitelli hizo un aporte ejemplar (cuándo no) al poner las primeras balizas en el camino hacia una distribución equitativa de los espacios de participación: le cedió la palabra aAnaclara.

Generoso como pocos, Piscitelli, ex filósofo como gusta autodenominarse, académico polémico como lo tildan algunos medios y “maestro ignorante” que desaprende constantemente para hallar en cada paso desandado o en cada camino disruptivo nuevas preguntas o viejos interrogantes reformulados a la luz de los tiempos que vivimos, hizo espacio en el panel para que una nativa digital demostrara que las promesas se cumplen cuando abonamos el terreno y permitimos que losornitorrincos florezcan.

¿Quiénes son estos nativos? ¿Cuándo desembarcaron los ornitorrincos? ¿Anaclara es un nuevo personaje de Lost que viene del futuro para contarnos lo que ni siquiera nos imaginamos en nuestro presente?

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En el prólogo de Nativos, Pisani nos brindó algunas pistas muy importantes para comprender estos misterios o bien estas cosas tan simples y obvias que nuestras anteojeras epistemológicas no nos permiten ver. Por ejemplo, que “quienes más experiencia tienen, entienden menos el mundo en el cual estamos entrando, mientras que quienes han vivido menos sienten y hasta saben con mayor naturalidad de qué está hecho”.

Anaclara Dallavalle ha vivido menos. Nació el 4 de julio de 1989 en la localidad de Pujato, provincia de Santa Fe. Dentro de muy poco cumplirá 20 años. Ella es un ornitorrinco. Efectivamente es la nativa digital que devoró el libro de Piscitelli –dando por tierra con el mito/blasón de los tecnofóbicos para quienes los digitalísimos no leen papel-.

Ella misma lo contó así: “una obra que “devoré con devoción”, en muy poco tiempo, a una velocidad impecable y leyendo todos las notas al pie, que son casi la tercera -sino más- parte del libro. Un libro de cuatrocientas páginas, y cincuenta de bibliografía que refleja la amplitud, la calidad, la intensidad, de lecturas de su autor, mi maestro no formal, Alejandro Piscitelli”.

Anaclara no es una rareza, la rareza (maravillosa para quienes estuvimos ahí) es que alguien le haya dado la palabra en un ámbito como la Feria del Libro.

Piscitelli habló poco sobre los nativos digitales -para eso estaba Anaclara-, ahondó en algunos conceptos del libro, pero principalmente pasó videos, imágenes -siempre fiel a su máxima de “visualización de la información”- y mostró este fragmento sobre la obra “La familia obrera”.

La familia obrera, una intervención que el artista Oscar Bony montó en elInstituto Di Tella en 1968, mostraba en vivo a la familia de un obrero matricero (con esposa e hijo) realizando su rutina cotidiana sobre una tarima.

Colocar a un obrero industrial en una tarima es filoso, bueno, pues… darle la palabra, su lugar en el panel, en la Feria del Libro, a una nativa digital no es una obra de arte pero sí todo un gesto pionero.

Gracias a este gesto pudimos escuchar algunas reflexiones de Anaclara, como esta : “El libro es un hecho, y los nativos somos su hecho y objeto de estudio y descripción. (…) Ahora quiero destacar las ideas que “no podemos no ver” del último libro de Alejandro. (…) Según su autor, Nativos digitales es chozno de libros de Don Tapscott, de nuestra Biblia, “Convergence Culture”, de Henry Jekins, de “Generación Einstein” y de otros tantos de autores que leímos o que son obligados: (dos) Fischer, Gladwell, Guinzburg, Gardner, Florida, unos cuantos/as Jackson(s), Harrington, Freire, Pisani, Scolari, Dischman, Foucault, Carr y más A, más F, más J, como iniciarias de una populosa lista de influencias bibliográficas/prácticas. Pero por sobre todo, de “El maestro ignorante”; de Jacques Ranciere, cuya esencia está en la capacidad de enseñar lo desconocido, de priorizar y apostar a la emancipación intelectual, a los desafíos”.

Intencionalmente retrasamos la “definición” de nativos digitales, tal vez, porque sus acciones y sus ideas los definen mucho mejor que las categorizaciones, pero veamos qué dijo sobre ellos Pisani en el citado prólogo: “La óptica cambia si se nació antes de 1980 (¿de 1990?) o después, y el libro de Piscitelli nos explica el por qué, además de los problemas que de ahí se desprenden. También nos propone soluciones para resolverlos. (…) Retomando categorías de la sociología tradicional, Piscitelli opone las sociedades en las cuales los jóvenes aprenden de los viejos a aquellas en las cuales ocurre al revés. Efecto de la comunicación horizontal facilitada por la internet (insisto en no poner mayúscula para designar algo tan común y de todos), nos encontramos entrando en una época en la cual intercambio y formación mutua son indispensables. No basta, sin embargo, con aceptar la evidencia, tenemos que inventar las modalidades, las herramientas y hasta la filosofía”.

Como si esto fuera poco, Pisani continúa des-haciendo el puzzle del libro de esta manera: “A los chicos les toca “pensar como grandes”, entender lo que son las redes sociales y cómo funcionan, sus múltiples complejidades. También tienen que descubrir cómo se relaciona la capa física con la digital. Los grandes, por su parte, se ven obligados a descubrir las sutilezas de las narrativas transmedias, a multiplicar las preguntas, a suspender su creencia en los conceptos y conocimientos dentro de los que se formaron y que tanto les ha costado dominar. Tienen, sobre todo, que “enseñar lo viejo con ojos nuevos“, entender que el contenido que quieren transmitir cuenta menos hoy que la experiencia vivida que sólo se puede compartir”.

Desde la Feria del Libro, Anaclara parecía haber logrado una conversación en tiempo real con el prólogo de Pisani cuando decía: “Ni todos los sub 20 somos nativos, ni todos los more than 20, son inmigrantes. El contacto con los medios digitales de producción, el aprendizaje de sus usos y recovecos, la implementación de cada uno de ellos, en función del crecimiento compartido, son algunas cuestiones que nos identifican. Y que el libro refleja. Somos mucho los que pasamos gran parte de nuestra vida, en la web. La clave del capítulo 1 de Nativos, es que las instituciones, los adultos, los que tienen poder o por sus títulos, o por su situación laboral o por su posición o…..nos aprehendan, y aprendan a ver y enseñar lo “viejo con ojos nuevos”. Admitan el cambio epistemológico. La ayuda, para quienes quieren saber, quiénes somos”.

La preocupación del siempre inquieto Piscitelli por la educación es uno de los motores que moviliza gran parte de sus búsquedas. Los maestros deben ser artistas de la comunicación, deben seducir, mediar, resolver conflictos pero también crearlos. Por eso no debemos cansarnos de repetir -cuantas veces sean necesarias- esta idea de Alejandro: ”La educación debe convertirse en industria del deseo si quiere ser industria del conocimiento”.

Nativos digitales es un libro repleto de deseo, en la presentación se sintió el deseo circular y qué otra cosa que deseo puesto en acción fue el cierre deAnaclara: “Presentar un libro, presentar el libro de un grande, presentar el libro de un grande en la Feria más grande, es poco más de lo que alguna vez soñé. Aunque admito, siempre lo soñé…en el patio de casa, hablando sola, discursando a las mandarinas -que este invierno, si no es invierno, no vienen-”.

Para darse un festín… apenas la punta del iceberg

Piscitelli: un inmigrante en la tierra de los nativos digitales

Finalmente llegó a las librerías el último libro de mi amigo, colega e interlocutor privilegiado Alejandro Piscitelli. Reseñar un libro de este autor no es tarea fácil: como diría Charly García, Piscitelli vive demoliendo hoteles (académicos), saltando puentes (epistemológicos) y dinamitando puestos de observación (la ciencia tradicional y anquilosada). La escritura de Piscitelli -como la de McLuhan- es centrípeta: cada párrafo nos teletransporta a un campo de discusión diferente, con sus autores de referencia y sus conceptos clave. Una reseña de este tipo de textualidad está condenada a evidenciar algunos puntos de fuga y dejar el resto a cargo del lector.

Alejandro Pisciteli siempre ha abierto caminos, ya sea desde su cátedra en la Universidad de Buenos Aires (atención al Proyecto Facebook que está desarrollando con sus alumnos), desde las páginas virtuales del Interlink Headline News o desde su blog Filosofitis. Con este nuevo libro una vez más Piscitelli demarca un territorio, indica quiénes son los mejores interlocutores para comenzar a comprenderlo e introduce un diccionario mínimo para hablarlo. Ya desde el título el texto nos demarca un espacio: Nativos Digitales. Dieta cognitiva, inteligencia colectiva y arquitecturas de la participación. Si en La Generación NASDAQ la clave de lectura era económica, y en Internet. La imprenta del siglo XXI se apuntaba a la web 2.0, en Nativos Digitales el discurso sobre todo interpela a los maestros, profesores, pedagogos y estudiantes. En este sentido, la experiencia de Piscitelli al frente del proyecto Educ.ar ha sido fundamental.

Entre todas las líneas que parten de este texto me resultaron particularmente interesantes las del capítulo 1 (dedicado a los nativos digitales y los polialfabetismos, uno de esos conceptos que dicen mucho de los cambios cognitivos que está atravesando el Homo Sapiens). El capítulo 3, dedicado a los videojuegos y la simulación, es una excelente síntesis del parto de una nueva disciplina -la ludología- y las nuevas formas de conocer que se encuentran más allá de la teoría y el empirismo. En el siguiente capítulo (el 4) Piscitelli se mete en un terreno que estoy transitando desde hace un par de años y que nos ha llevado a muchos intercambios en estos últimos meses: las transformaciones de la televisión contemporánea, el nacimiento de narrativas audiovisuales cada vez más complejas y la conformación de lo que he llamado la hipertelevisión. Cada vez que nos encontramos con Alejandro o nos intercambiamos mensajes hablamos más de la televisión (Dr. House, Lost, Sopranos, etc.) que de cuestiones digitales…

La segunda parte del libro (que abarca del capítulo 5 al 8 ) es donde Piscitelli resume y presenta su visión del cruce entre tecnología digital, nuevas generación y educación. Es en estos capítulos donde la experiencia al frente de Educ.ar se transforma en propuesta política: Piscitelli da vuelta como un calcetín las concepciones tradicionales de la docencia -la escuela suele ser impotente a la hora de sintonizar con la nueva generación de alumnos- y propone pasar “de los grandes maestros a los grandes mediadores”. La segunda parte del libro debería ser de lectura obligatoria en las instituciones donde se forman los futuros maestros.

La tercera parte del libro (capítulo 9-12) es la más centrípeta del texto: Piscitelli cruza software social, sabiduría de las multitudes, procesos post-productivos, complejidad, diseño y mediaciones para abrir una serie de senderos que lo llevan a delinear una nueva epistemología. Recordemos que Piscitelli es un intelectual que viene de la Filosofía -con mayúscula- y la teoría de los sistemas: su visión de “lo tecnológico” se encuentra a años luz de los vendedores de software o periodistas pseudo-especializados que filosofan -con minúscula- a diario sobre la revolución digital.

Como en todos los libros de Piscitelli, podríamos estar semanas desmenuzando el estallido de autores, conceptos, ideas y propuestas que se desprenden de sus páginas. Además de ser un pensador efervescente, Piscitelli tiene un rol central en el dispositivo académico iberoamericano: él es responsable de introducir obras, autores, conceptos, categorías de análisis, preguntas y planteos hasta ese momento desconocidos. Pero es mucho más que un simple traductor/lector/importador de libros: su lectura transversal coloca a esas obras y autores en determinadas tradiciones, filtra los conceptos y categorías desde su visión epistemológica y gracias a su estilo expositivo sus preguntas y planteos quedan retumbando en nuestras cabezas mucho después de cerrar el volumen.

En mi caso, entre muchas otras cosas me quedó zumbando un cierto desapego de Piscitelli por la narratología (y la misma idea de “narrativa”). Su insistencia en los modelos no-lineales y complejos lo lleva en algún momento a renegar de las linealidades del modelo narrativo. Respecto al estudio de los videojuegos, no creo que la ludología sea una alternativa a la narratología (ver L’Homo Videoludens); por el contrario, imagino a la ludología como un nuevo campo multidisciplinario obligado a discutir (o sea, a contaminarse) con la tradición narratológica. El mismo Gonzalo Frasca ha superado este conflicto en su excelente texto Ludologists Love Stories Too: Notes From A Debate That Never Took Place. Por el lado televisivo, las producciones actuales se han vuelto sumamente complejas pero no por eso podemos decir que han dejado de ser “narrativas”. Como sostenía Aristóteles, todo tiene un comienzo, un desarrollo y un final… y ahí estamos con Piscitelli angustiados esperando la sexta y última temporada de Lost.

Como siempre digo, la calidad de un libro está en la cantidad de discusiones que llega a generar. En este sentido, no dudo que Nativos Digitales será una máquina de generar conversaciones. Por otro lado -y con esto termino- es el primer libro (impreso) que cita a Hipermediaciones en su bibliografía, lo cual nos alegra y alimenta las ganas de seguir deshojando la margarita digital con tan buenos interlocutores.

Sobre nativos Digitales de Alejandro Piscitelli

Por Pablo Mancini ex-secretario de redacción del ILHN. Post original

De regreso de Medellín hacia Lima, terminé de leer Nativos Digitales. Dieta cognitiva, inteligencia colectiva y arquitecturas de participación, el nuevo libro de Alejandro Piscitelli.

La obra en sí expresa el talento, el conocimiento profundo y, sobre todo, la capacidad de recategorización que tiene en su haber Alejandro. Claro, el libro, como todo explosivo conceptual, arroja dividendos variables relacionados a la experiencia y conocimiento del lector, aunque sin duda se trate de una producción capital de principios de siglo, que acá recomendamos sin reparos.
Quizá lo más llamativo de un libro sobre los nativos digitales es que se encargue principalmente de los inmigrantes, de las habilidades e intereses desencontrados, de la frustración de unos y las interacciones de otros, casi en plan contestatario contra quienes subestiman o desconocen los cambios que otros reconocen y aprovechan en las organizaciones y, sobre todo, en la escuela. Y por suerte Piscitelli todavía recuerda que muchas veces pensar es pensar en contra.

Aunque por otra parte, además, ese plan resulte el más prudente, ya que construir a los nativos digitales como objeto de estudio requeriría de investigaciones comparadas y pruebas de campo en biología evolutiva, neurología, motricidad, sociabilidad, entre muchas otras aproximaciones. Tampoco se trata de un libro diacrítico. Más bien Piscitelli pivotea, con referencias atinadas a Alessandro Baricco o remixando categorías del Homo Sampler, de Eloy Fernández Porta, y Malcolm Gladwell, desde donde ambas ¿especies? ¿clases? se encuentran y desencuentran.

No es casual que Nativos digitales sea un libro más de criterio que de cuantificación. Y tampoco es casual que el caso favorito del autor, o con el que más cómodo se siente, sea la escuela. No sólo por la contundencia con que esa institución expresa la brecha cognitiva, en el universo de los deseos y las interacciones, sino además por su reciente experiencia en el portal educativo del Estado argentino, Educ.ar, que cuenta con capítulo aparte y que, sabrán comprender, dejé para el final.

Sólo un párrafo al respecto: El relato, la síntesis, sobre la era Piscitelli en Educ.ar es sin duda la menos lograda del libro: deja afuera o minimiza logros invalorables que él propulsó, al mismo tiempo que pasteuriza las disonancias organizacionales, y la articulación política y laboral de la Sociedad del Estado, de una complejidad probablemente inconfesable. Sea como fuere, la discusión seguirá siendo, y estará bien que así sea, cómo las organizaciones informacionalizadas miden la eficacia.

Dieta cognitiva e inteligencia colectiva son apenas esbozos abiertos, trazos probables a seguir, pero las arquitecturas de participación son las protagonistas del libro, transversales a todos los capítulos y donde mejor se mueve el autor. El asunto está abordado en forma impecable, por todos lados abre puertas de ingreso en esa dirección.

Es más, la arquitectura del libro volvería loco a cualquier pedagogo y eso quizá sea uno de los aciertos más logrados de Nativos digitales. El estilo y la forma son, en ese sentido, una propuesta tanto o más innovadora que el contenido, que samplea una bibliografía exquisita y le escapa al dualismo nativo-inmigrante.

Conozco a Alejandro hace varios años, trabajé junto él. Aprendí como pocas veces. Tuvimos diferencias, sobre todo en cuanto al proyecto OLPC. La calidad y la cantidad de referencias que menciona en el libro son apenas una muestra de su generosidad intelectual, que sobrevive pese a las organizaciones, que tiende puentes sobre la brecha. Acaba de publicar un gran libro.

Las nuevas Tecnologías y la Educación

“El docente debe ser un Tinelli con contenidos”
Fue gerente general de Educ.ar y es docente en la UBA, donde analiza con sus alumnos los usos educativos de Facebook. Sostiene que no sirve inundar con computadoras las aulas si no cambia el formato escolar estandarizado. Aquí, sus reflexiones sobre los “nativos digitales” y el sistema educativo que no los contiene.

–Usted se refiere a las diferencias entre los inmigrantes y los nativos digitales. Los primeros, los mayores de 20 años, necesitamos el manual para entender un aparato electrónico. Los nativos digitales en cambio, van primero al aparato y descifran su funcionamiento despreciando el manual. ¿No ha existido siempre este tipo de diferencias generacionales? ¿Cuál es su particularidad?

–Decir que el nativo digital viene con las reglas inscriptas quiere decir que no le tiene miedo y no se cansa de ensayar y arriesgar. Hace mucho ensayo y error, pero no en forma repetitiva, si no nunca aprendería. De un ejemplo saca un caso hasta convertirlo en una regla. Practica la abducción. La diferencia es que antes había pocos aparatos en las casas, a lo sumo un televisor y una videograbadora. La transformación más profunda no la genera necesariamente la computadora sino la combinación de computadora, Internet y celular. Nosotros, los inmigrantes digitales, además de animales de costumbres somos animales de interfases simples. Abrimos un libro, lo miramos, lo leemos y lo cerramos. Ya está. Si el libro fuera un “Kindle” (el libro electrónico de Amazon), ya nadie lo leería, no sabría dónde apretar. La interfaz tiene que ser muy simple para un adulto. De todas formas, no se trata de una díada nativos versus inmigrantes. Si una persona nació antes del 89/90 y tiene incorporado el lenguaje de las pantallas es un migrante digital y así hay otras variantes. Pero no debemos perder de vista que todas ellas, finalmente no describen a la mitad del mundo que está excluida, que están fuera del mapa.

–Uno de los emergentes más claros de la tensión nativos/inmigrantes es el sistema educativo, con maestros y profesores formados como inmigrantes digitales. ¿Cómo se podría achicar esa brecha?

–Hubo intentos, todos fallidos, de acompañar la educación con la tecnología. ¿Por qué no va a pasar otra vez? Hay una vieja discusión en torno a si los chicos de hoy son más o menos inteligentes que los de veinte o veinticinco años atrás. En realidad, es una pregunta casi psicoanalítica narcisista: ¿soy más inteligente o no que mi hijo? El lenguaje de los adultos es muy despectivo frente a los chicos, es muy defensivo. Se sienten amenazados por el mundo de las pantallas. El docente vive una gran distancia generacional, experimenta una distancia cultural, pero al mismo tiempo ve cómo se le escurre el poder porque el chico no escucha, o se pone los auriculares del MP3 o se manda mensajitos de texto a escondidas con otro compañero. El desinterés por lo que pasa en las aulas es cada vez más grande, el divorcio se va ampliando. En relación a este tema hay enormes hipótesis y respuestas simplistas. Una que se intentó y no funcionó fue poner computadoras, televisión, Direct TV, cine, en las aulas para que el chico se enganche. Esa es la historia de la tecnologización de Estados Unidos, que pasó de tener hace más de veinte años 150 alumnos por PC a una relación de 1 a 1 o de 2 a 1 en muchos lugares en la actualidad.

–¿Qué impacto ha tenido?

–Ninguno. Casi nulo. Si se toman los test estandarizados, los resultados son ahora peor que antes. Pero tomar ese parámetro es una estupidez, no es muy útil porque en realidad están hechos para medir ciertos otros aprendizajes. Se podría pensar que el uso masivo de la computadora en el aula tiene que haber hecho que haya más interés de parte de los chicos. Pero no, porque tiene que ver con cómo y para qué entra la computadora, es decir, para qué la uso y cuál es el diseño de espacio áulico. En primer lugar, a las PC las metieron en laboratorios de informática. Pusieron veinte, por ejemplo, y cada chico usa una, 40 minutos por semana. Si además el chico es de clase media/alta tiene computadora en su casa. Ese chico no va a querer ir al laboratorio de computación si en su hogar puede hacer muchas más cosas. El laboratorio fracasó. También plantearon poner la PC en el aula, como hizo la ciudad de Buenos Aires durante la gestión de Daniel Filmus como ministro de Educación, en un plan piloto que se implementó en un porcentaje de escuelas y en un grado determinado.

–El modelo de laboratorio de informática es el que se ve con más extendido en los colegios…

–Y además hay que ver qué aprenden: ven el Word, con lo cual trivializan el espacio y lo convierten en una cosa más aburrida que el aula misma. Mirá cuál es la de-silusión que seguramente prefieren escuchar a la profesora antes que ver esos aplicativos que usan espontáneamente pavadas. El problema que tienen experiencias como la de la ciudad de Buenos Aires es que ponen la computadora en un solo grado. Si funcionara bien, el contacto sería episódico. El pibe dice: “No lo tengo antes, no lo voy a tener después, no me va a cambiar mucho”. ¿Pero qué hacían en el aula? Lo mismo que antes, o le enseñaban a usar el procesador de palabras, alguna ecuación, nada específico, nada diferente, nada que implicara un uso emergente de la tecnología. Además, en esa época no había Internet, banda ancha, en las clases. Pero seamos concesivos e imaginemos el escenario ideal: conectividad de alta velocidad y una laptop para cada alumno. El mundo está lleno de ejemplos y han fracasados también.

–¿Por qué?

–Porque lo que no funciona no es simplemente la desmotivación, el desinterés, lo que no funciona es el modelo de producción de conocimiento, el modelo broadcast. Con las computadoras o sin ellas, siempre es la misma idea: un curriculum prefijado, un docente que sabe, viene y recita. Y las computadoras se usan para hacer lo mismo mal de siempre. Y si las máquinas son buenas eso puede hacerse mucho peor. ¿Dónde está el ruido fundamental? En que nadie acepta o reconoce que puede cambiarse el modelo taylorista de la escuela.

–¿A qué se refiere?

–En el 2009 la escuela está como la fábrica de Ford en 1910. Ford decía: “Usted puede elegir el color de coche que quiera siempre que sea negro”. En la escuela pasa lo mismo. Va un docente y les da lo mismo a todos. Pero los chicos son todos distintos y ahora son muchísimo más distintos que antes porque tienen más estímulos, más consumos culturales, más ofertas. Siempre hablamos, obviamente, de la clase media/media alta. Los chicos pobres tienen una problemática que hay que atender pero que es otra. Lo que no funciona es el formato escolar estandarizado.

–¿Hay otros modelos posibles?

–Teóricamente hubo. Ejemplos como la escuela multinivel…

–Salvando las distancias, como ocurre en las escuelas rurales.

–Exactamente. Pero no se puede replicar a nivel masivo. La estandarización tuvo en su momento buenas razones. Quienes proponen otros modelos están planteando algunas cosas muy vagas, otras no tanto. Se están haciendo muchas pruebas en las universidades, donde finalmente se repite el mismo modelo de la escuela en el que todos reciben lo mismo. Y cada uno lo procesa según su capital simbólico, su historia, sus habilidades y talentos. Lo que se está planteando es pasar de un modelo docente-céntrico a uno alumno-céntrico.

–¿Hay experiencias en la Argentina?

–Algunos colegios privados están haciendo cosas. Hasta ahora nadie intentó algo sistemático con una computadora por chico.

–El gobierno nacional reflotó un proyecto en ese sentido para escuelas técnicas.

–Son 250 mil laptops pero para un año determinado. Uruguay es el único país del mundo donde se está haciendo una experiencia masiva, uno a uno. Son en total 350 mil máquinas, que es el número de alumnos primarios, y ya se repartieron 175 mil. El resto se distribuirán de acá al 2010.

–¿Y está acompañado de un cambio del modelo de enseñanza?

–Es algo más de lo que había pero no tanto. No cambia el curriculum, no cambia la función de los docentes ni la estrategia ni la extensión de las aulas. No plantea lo que se llama ahora entornos personalizados de aprendizaje, con herramientas donde los weblogs son como el ABC. Nadie lo está haciendo.

–Demandaría muchos recursos, capacitación, cambios edilicios…

–La arquitectura determina y limita pero el tema no está ahí sino en el sistema escolar, que no tiene posibilidades de auto-reinventarse y de generar disrupciones radicales. La escuela tiene una particularidad que la hace intocable: es un monopolio natural, a cargo del Estado. No lo va a cambiar jamás endógenamente. No sabe o no le interesa.

–En su libro destaca el hecho de que un chico memorice cien cartas de Pokemon y no pueda repetir el nombre de dos ríos al día siguiente que se los enseñaron. ¿Con un entorno personalizado se acordaría, no digo de cien, pero de diez ríos?

–No se van a acordar de nada que no tenga que ver con algo significativo para ellos. ¿Por qué no hay un curso de Pokemon en la escuela? ¿O de Harry Potter o sobre El Señor de los Anillos? Con El Señor de los Anillos se pueden hacer cosas increíbles: que dramaticen, personifiquen, busquen analogías históricas en su país. Habría posibilidades de transferencia. El conocimiento tiene que ver con transferencias. Lo más importante es ver que una cosa que se aplica en un caso se aplica en otro.

–¿Por eso propone que la educación tiene que seguir los pasos de la industria del deseo?

–Sigo con ideas de un catalán que me gusta mucho que se llama Joan Ferrés. Es un hombre que desde hace diez o quince años está muy preocupado en ver cómo la industria del deseo, Hollywood, la música o el entretenimiento enganchan a los jóvenes. Tener un home theater y después ir a la escuela, es como ver una TV en blanco y negro y en cámara lenta. Alguien puede decir: es mejor enseñar en blanco y negro porque así los chicos no se distraen y con la cámara lenta pueden incorporar mejor los conceptos. Ferrés dice: “No, así no funciona”. Dice que en la escuela –en la mayoría de los casos– no hay libido, no hay deseo, no hay vértigo, nada llamativo, no hay ocurrencia. Y que el docente, y esto vale para todos los profesionales, no puede ser un mal comunicador, no tiene derecho a serlo. Si no sabe decir, no sabe nada.

–¿Que sea como Tinelli?

–Tinelli con contenidos, sí. Malcolm Gladwell dice en cuánto tiempo te das cuenta de que un tipo es un buen profesor. Buen profesor quiere decir que me gusta, me interesa, que creo que tiene algo para aprender. ¿Un cuatrimestre? ¿Un mes? ¿Un día? No. En quince segundos te enganchás o no con una persona. Hombre, mujer, pareja, blink se llama, hacer un blink. Si no te enganchás no tenés segunda vuelta. Cuando hablo de la industria del deseo me refiero a un docente que sea un buen comunicador. Además tiene que ser un experto en inteligencia emocional, tiene que ser mucho más versátil, tiene que darse cuenta el conflicto que puede haber en el aula –y también estimularlo–, escuchar en la demanda del chico los problemas que puede tener en la familia.

–Su cátedra de Procesamiento de Datos tomó este año como objeto de estudio Facebook. ¿De qué se trata el proyecto?

–Si se mira desde el punto de vista de los contenidos no es más que ver qué hace la gente en Facebook y cuáles sus usos educativos.

–¿Tienen usos educativos Facebook?

–Ufff. Está lleno de cursos, de grupos, de cosas que tienen que ver con la educación. Ese, aparentemente, sería el contenido del proyecto, pero tiene otro: mostrar que todas las cosas que estuvimos hablando hasta ahora se pueden hacer en una cátedra universitaria. Dijimos basta: estamos cansados de que los alumnos repitan cosas. Entonces decidimos que este cuatrimestre no vamos a tomar exámenes, ni parciales, vamos a hacer las cosas distintas. Dijimos: vamos a empezar con algo que ellos mismos creen que no tiene ningún uso educativo, con lo cual si les demostramos que sí lo tiene, les puede llamar la atención. Ellos mismos diseñan su investigación. Hay clases, hay textos y mucho trabajo en equipo. Hay distintas dimensiones de análisis de Facebook: su arquitectura, la participación, la identidad, la convergencia cultural. Cada cual eligió lo que le gusta. Unos estudian a un grupo que se llama “La UBA es lo mejor”, otros a uno que defiende a Los Piojos, otro compara el Fotolog de Cumbio y Facebook. Hicieron un montón de pequeñas investigaciones y las presentan cada semana en el teórico. Lo que vimos es que todas las cosas que decía antes se logran. Los alumnos se enganchan, vienen al teórico –-antes no venían o se aburrían–, no hablan cuando hablan los compañeros y los escuchan. Algunos incluso han hecho entrevistas para profundizar algún tema. Se paran frente al aula y muestran lo que hicieron con un Power Point, que nunca en su vida habían hecho. Compramos una conexión inalámbrica porque la universidad no la pone y tenemos conectividad en el aula, ayudantes que twitean, tenemos seis grupos en Facebook y el resultado es extraordinario. El trabajo final es un video donde se montan los trabajos de todos.

–¿Después de Facebook qué viene?

–Las noticias sociales, social news. Hoy seguís yendo a cinco o seis sitios distintos para enterarte qué dice cada uno sobre un tema, por ejemplo, la caída del vuelo de Air France. Va a haber agregadores automáticos que van a filtrar todas la información y a escribir una nota única, comparando lo que se dice, es decir, lo que hace un periodista ahora.

–Le dedica un amplio espacio a las series televisivas cada vez más complejas.

–Son increíbles. Soy fanático de Lost. Nosotros venimos repitiendo como loros que estamos en la sociedad de la información, del conocimiento. Es un slogan. ¿Qué cambia realmente? La gente sigue tomando el colectivo, yendo a la carnicería… Lo que cambia es la cabeza de la gente, puede procesar más información. Sony, para aprovechar la cantidad brutal de series que tenía de los ’70 y los ’80 las convirtió en un nuevo formato que llama minisodios, son episodios compactados, editados. Una serie que duraba 25 minutos la convirtió en una de tres.

–¿Le sacaron los tiempos muertos?

–Es que los tiempos muertos duraban 7 u 8 veces más que ahora. Por eso el primer episodio doble de Lost costó 15 millones de dólares. Es pura efervescencia, no te podés perder un segundo. Lo que estamos viendo es que cierta gente, no toda, claro, ama la complejidad, la ambigüedad. En Estados Unidos la ven 18 millones de personas. La gente no se traga más que los buenos ganan siempre y los malos pierden siempre. ¿Por qué Los Soprano tuvo el éxito que tuvo? Tiene que ver mucho con la historia argentina, con (Francisco) Scilingo entrevistado por, (Horacio) Verbitsky, El Vuelo. ¿Qué sale de todo eso? Que el buen padre de familia era torturador. No, eso de que los malos eran malos malos y los buenos, buenos buenos. No. Esa ambigüedad moral, esa confusión es la que están reflejando estas series. Y la ambigüedad sirve para pensar.

DIALOGOS › ¿POR QUE ALEJANDRO PISCITELLI?

La educación y el deseo
Por Mariana Carbajal

Está convencido de que la educación tiene que seguir los pasos de la industria del deseo como plantea el catalán Joan Ferrés. Dice que los docentes deben convertirse en especies de Marcelo Tinelli pero con contenidos. “Si no saben decir, no saben.” ¿Cómo es posible que un chico memorice cien cartas de Pokemon y no se acuerde del nombre de dos ríos al día siguiente que los aprendió?”, se pregunta Alejandro Piscitelli, en su último libro Nativos digitales. Dieta cognitiva, inteligencia colectiva y arquitecturas de la participación (Santillana). Ex gerente general del portal educativo Educ.ar y ex presidente de la Asociación de Educación a Distancia y Tencologías Educativas de la República Argentina, admirador de Ivan Illich y de Paul Goodman, siempre fue, tal vez sin saberlo, un docente edupunk.

Junto con otros irreverentes cree que otra educación masiva, personalizada y significativa, en y de la red, es posible aquí y ahora. Sus ensayosposts en www.filosofitis.com.ar así lo testimonian. En principio, Piscitelli propone sumar la tecnología a las aulas pero no –aclara– en los tradicionales aulas de informática –que para él son un rotundo fracaso, considera–, sino en entornos personalizados de aprendizaje, con herramientas donde los weblogs son como el ABC. Para probar que la teoría se puede aplicar en la práctica, Piscitelli está desarrollando esa experiencia en la cátedra de Procesamiento de Datos, que dirige desde hace 13 años en la Carrera de Comunicación de la UBA, donde en este cuatrimestre decidieron no tomar más exámenes ni parciales, y proponer a los alumnos que se dediquen a estudiar y a “apropiarse” de Facebook. Pa-ra tener conectividad en el aula y dado que la universidad no lao podía proveer, contrataron por su cuenta Internet inalábrico. “El resultado es extraordinario”,se entusiasma. Se puede espiar en www.proyectofacebook.com.ar.

Docentes: lean este libro

Una feliz y casual coincidencia con el autor de este libro en São Paulo, me permitió hacerme con un ejemplar autografiado de Nativos digitales y, sobre todo, disfrutar una vez más de la conversación y amistad de un gran maestro al que respeto y admiro desde hace mucho tiempo. Alejandro Piscitelli es el gran gurú latinoamericano de internet, un tipo inquieto, apasionado, erudito, que transmite su ilusión por aprender más, por comprender mejor y por enseñar distinto.

Los discursos sobre el impacto sociocultural de las tecnologías de la información suelen discurrir por los senderos de lo mitológico o de lo apocalíptico, vías que también para Piscitelli son caminos estériles. Su apuesta es una visión que integra la tecnología con las prácticas comunicativas y educativas buscando su apropiación creativa y animando, en la mejor tradición aristotélica, a hacer aquello que se quiere saber.

Nativos digitales es un texto denso en ideas fecundas en el que el autor despliega sus geniales intuiciones, abundamente documentadas, y consigue tejer una asombrosa telaraña que conecta con pleno sentido el mundo de los videojuegos, la nueva ficción televisiva, la emergencia de las multitudes inteligentes, el diseño global, el software social y la alfabetizacion digital.

Este es un libro que, además de balizar con acierto el nuevo escenario de las culturas digitales y los nuevos roles de sus actores, plantea múltiples desafíos a los docentes universitarios y les aporta valiosas herramientas conceptuales para afrontarlos. Tenemos que aprender a enseñar de un modo nuevo, con la tecnología, pero sobre todo, con los estudiantes.

Gestionando los contextos de cambio caóticos en los que vivirán los nativos digitales

La Parte Tercera Gestionando los contextos de cambio caóticos en los que vivirán los nativos digitales, cambia el foco que en las dos partes anteriores estuvo centrado en lo cognitivo, lo formativo y lo multimedial. Asi como la imprenta fue, a través de sucesivas mediaciones la inventora del capitalismo, otro tanto está ocurriendo con la computaciòn en red. Un libro sobre estos temas que no profundice en el software social, la sabiduría de las multitudes, los prosumidores y la post-producción, pero sobre todo en las mutaciones cognitivas globales, terminaría epistemológicamente mutilado, e ignoraria condiciones contextuales y macro indispensables para entender como desplegar las competencias de los nativos digitales en un mundo radicalmente distinto al que nos vio nacer y crecer.

El capítulo 9 Software social y sabiduría de las multitudes revela que Internet no evolucionó acompasadamente y por innovación incremental, sino que sus novedades revolucionarias siguieron el esquema de la evolución puntuada: largos períodos evolutivos y cambios radicales en meses nomás. El e-mail dió lugar al trabajo colaborativo. Usenet y el chat mostraron el poder inicial de los usuarios para crear comunidades de sentido. La revolución de los weblogs y el software social entendido como sistema operativo jalonan la tercera fase de Internet tal cual la estamos viviendo actualmente.

Nuevas reglas (nuevo código) hacen possible nuevos grupos y nuevas acciones. Las herramientas distribuidas y heterarquicas favorecen el trabajo colaborativo en una escala y con una velocidad no vista previamente en el mundo “real”. Facebook con sus 150 millones de usuarios en el momento de su quinto aniversario es el octavo país mas poblado del planeta. Tenemos poder para organizar, vía el software, las interacciones sociales sin organizaciones, y esta maquinaria tecno-social pone en entredicho los formatos tradicionales del Mercado y el Estado ,como bases únicas y exclusivas de la organización social. El colapso de los costos de transacción fomenta patrones sociales de uso de las tecnologías para compartir. La socialización de los medios de producción está teniendo lugar en la red, mientras el mundo se vuelve cada vez mas injusto, peligro y entrópico.

El capítulo 10. Par a Par. Prosumidores y Post-Producción muestra que estamos yendo a gran velocidad un universo del consumo masivo al de la producción generalizada. De la tiranía del experto al librepensamiento de la masa, de las estructuras de conocimiento top-down a la proliferación de experiencias botton-up. Ya no vivimos en el orden de primer tipo analógico, ni tampoco en el orden de segundo tipo o cartográfico. Estamos viviendo en un tercer tipo de orden, digital, en el cual las ontologías se han vuelto líquidas, los conceptos se refuncionalizan según necesidades, y donde la navegación de la web (pero también la de la propia realidad) ha perdido permisos de exclusividad y se ha convertido en facetada, es decir a medida.

En la sociedad de la información (o mas aun en la sociedad de los conceptos) estamos asistiendo ya no solo a un consumo par a par (inédito, novedoso y conflictivo), sino a una producción par a par, que aunque tiene pocos representantes visibles aún (software libre, car pooling, wikipedia y distintos ejemplos de crowdsourcing), amenaza con difuminarse a muchas áreas de la vida cotidiana, transformando en forma radical las relaciones producción/consumo, la reapropiación cultural, la creación colectiva. Etiquetas como post-producción, remixage, “rip, mix and burn”, caracterizan este pasaje, y nos brindan poderosas sugerencias y metáforas de hacia donde va la cultura popular en vías de complejización creciente.

El capítulo 11. Cambio Masivo. Mutaciones cognitiva y diseño global muestra la irreversibilidad de los macrocambios. Estamos asistiendo no solo a un cambio masivo, sino a una mutación cognitiva de no menor fuerza, rayana en el tsunami epistemológico. La proliferación incesante de la información que emana y subtiende a estos cambios está en el límite del descontrol.

Es hora de pasar del análisis a la síntesi. Si no repensamos el diseño corremos el riesgo de una destrucción autocatalítica de la humanidad. Hay quienes exigen el pasaje de un diseño productocéntrico a otro usuariocéntrico. Hay quienes imploran un diseño emocional que combine la funcionalidad con la estética. Sin ánimo de pontificar enunciaremos algunas reglas que presiden este diseño global, donde el cómo es infinitamente mas persuasivo y valioso que el qué, y donde el sentido no está tanto en los objetos cuanto en sus usos. Sin pasar por alto las espectaculares caídas de todos los indicadores económicos con la crisis inédita de fines del 2008, que forma parte de esta transición epocal.

El capítulo 12 Tecnología, Mediaciones y Generaciones Interactivas culmina este largo periplo, que partió de la postulación de los Nativos Digitales como una nueva clase cognitiva, que reveló la necesidad de diseñar competencies digitales en un pie de igualdad con las analógicas tradicionales, y que sostuvo que la alfabetización digital forma parte de una nueva infraestructura del conocimiento.

Curiosa, paradojal (y a veces en forma de una profunda frustración) los bienes digitales circulan y se apropian muy asimétricamente. La distancia entre infohabientes e infodeprivados se agiganta crecientemente. La tecnología no es una ficción instiutyente y ,consiguientemente, sin un remixaje entre Estado, Mercado y Producción par-a-par, lo que vemos no es una utopía digital realizada sobre la tierra, sino un escenario confuso y peligroso con tantos (sino mas) retrocesos como progresos.

El libro se cierra con una exploración detallada de líneas de pensamiento y de exploración, con una conceptualización detallada del mundo de las deorganizaciones, y con propuestas operativas tanto en el campo político como en el educativo, en el económico como en el social de nuevas alianzas y de diálogos cosmopolitas hoy inexistentes.

Educando a los nativos digitales en espacios de afinidad

La Segunda Parte Educando a los nativos digitales en espacios de afinidad examina la aparición de una nueva clase de Bárbaros que cuestionan la intertextualidad del libro como vehículo privilegiado del conocimiento, que postulan la alfabetización digital como competencias indispensables e irreductibles a las tradicionles y que imaginan que los docentes del mañana dejarán de ser grandes maestros y se convertirán en mediadores 2.0.

El capítulo 5. Los Bárbaros de Google. Educando con sentido a la Generación Einstein muestra que cada libro bárbaro es un segmento de una secuencia que empezó en otro lugar que el libro, y que probablemente también terminará en otro lado. Los bárbaros (los natives digitales) no valoran, no leen, no les interesan los libros (nuestro sagrado canon) que remiten por completo a la gramática, a la historia y al gusto de la civilización del libro.

Leer al Canon literario Occidental exige sumergirse en libros que remiten a libros, que remiten a mas libros. Para los bárbaros ese es un viaje que no promete sensaciones placenteras, peor aun no les promete ningún tipo de sensación. Los bárbaros tienden a leer únicamente los libros cuyas instrucciones de uso se hallan en lugares que NO son libros. Se tergiversa asi por completo la cultura del libro y eclosiona una ecología mediática de cuya dinámica recién nos anoticiamos hoy.

El capítulo 6. La alfabetización digital como una nueva infraestructura del conocimiento muestra como las mutaciones cognitivas, materiales, socioculturales, etc. están modificando el rol de todas las instituciones, y en particular del agente de socialización por excelencia que es/era la escuela.

El hilo conductor en este capítulo es la fuerza y el alcance de la educación informal, que progresivamente va sustituyendo y arrinconando a la educación formal. Quizás una sociedad sin escuelas sea tan impensable como el mantenimiento tal cual de la que heredamos. La alfabetización académica perderá primacía con estas mutaciones y la emergencia de los polialfabetismos significará un duro golpe a las asignaturas taylorizadas, y a la escuela entendida como reproducción sistemática de saberes codificados por expertos ancestrales.

El capítulo 7. De los grandes maestros a los grandes mediadores. Diseñando el paradigma de los docentes web 2.0 muestra la enorme distancia que tenemos en nuestras formar de enseñar (y aprender) formalmente hoy, y el tipo de docente experto en inteligencia emocional y en comunicación persuasiva para congeniar y conseguir lo mejor de si de los natives digitales.

El educador 2.0 será un mediador y hasta un creador de conflictos, antes que un mero repetidor y un transmisor de conocimientos encapsulados y predigeridos. El diseño de los nuevos emisores supone reconciliar (en tensión) emociones y razón. La educación se convertirá en industria del deseo si quiere ser industria del conocimiento. La reinvenciòn social de la tecnología busca crear prosumidores. La diferencia con el paradigma en boga es abismal y merece ser recorrida rápida y profundamente.

El capítulo 8 Alfabetización digital y portales educativos. El caso de educ.ar sintetiza una larga experiencia de 5 años que tuvimos el orgullo de protagonizar -junto a un valioso equipo- rediseñando el Portal educativo de la Naciòn argentina- Que pasó de ser un reservorio de contenidos digitales, hasta convertirse en el mas dinámico e innovador de los portales latinoamericanos (en su diálogo con la web) habiendo logrado convertir intuciones epistemológicoas en un administrador de contenidos web 2.0.

Orienatdo prioritariamente a la formación de docentes 2.0, teniendo como horizonte a los nativos digitales, en el tiempo relativamemnyte corto de un lustro, a travbés de estrategias híbridas, insólitas y muchas veces inesperadas hasta para nosotros mismos, dimos pasos largos y duraderos en la formación de los mediadores 2.0. Fuimos acompañados e inspiradores por talentos como Alfons Cornella, Manuel Castells, Francis Pisani, Gonzalo Frasca, Marina Umaschi, Nicholas Burbules y una pléyade de docentess locales que sentaron las bases para una alfabetización digital sistemática de larga proyección.